RESILIENCIA

y la adaptación psicosocial

¿Qué entendemos por resiliencia?

Factores de riesgo y factores protectores

Todos hemos oído alguna vez hablar del concepto de resiliencia. En los últimos años este concepto ha ido ganando peso en el ámbito de la salud y se ha extendido a otros campos como el de la educación, la política social, el bienestar, entre otros.

Entendemos la resiliencia como esa capacidad de recuperarse de situaciones difíciles y/o traumáticas externas. Esta refleja la confluencia de distintos factores que promueven la adaptación social y se asocia a la salud mental (Truffino, 2010).

Así como algunos autores definen la resiliencia como “el fenómeno por el que los individuos alcanzan relativamente buenos resultados a pesar de estar expuestos a experiencias adversas” (Rutter, M.2007). Esta no representa la inmunidad o impermeabilidad al trauma sino la capacidad de recuperarse de esas experiencias adversas. Otros autores consideran que no es una mera resistencia ala adversidad sino que la resiliencia hace referencia a la capacidad de crecer o desarrollarse en contextos difíciles.

En este proceso dinámico que es la resiliencia, participan factores de riesgo y factores protectores. Los factores de riesgo son el conjunto de variables individuales, familiares y/o medioambientales que por el hecho de estar presentes, incrementan la probabilidad de una adaptación psicosocial negativa, con problemas emocionales, conductuales o de salud. Los factores protectores son aquellos que modifican, mejoran o alteran la respuesta de una persona a algún peligro que predispone a un resultado no adaptativo.

Hay dos categorías de factores protectores, los internos como el temperamento, inteligencia, sentido del humor, empatía, locus de control, autoestima, asertividad entre otras. Y factores externos como la familia, la calidad de las relaciones, estilos de crianza y entorno social.

Aunque la mayoría de estudios de la resiliencia se hacen en infancia y adolescencia, se sabe que es una capacidad que se puede desarrollar en la vejez y que al igual que en otras etapas dela vida, esta capacidad se desarrollará en función de la interacción entre los factores de riesgo y de protección (Diáz, P., 2017) que se exponen anteriormente.

Maria Garreta, Psicóloga colegiada nº 21887

Referències bibliogràfiques:
Diáz, P. y Gonzales, A. (2017). Resiliencia en adultos mayores. Neurama revista electronica de psicogerontología, 4.22-29
Rutter M. Implications of resilience concepts for scientific understanding. Ann N Y Acad Sci. 2006;1094:1–12.
Truffino, J. C. (2010). Resiliencia: una aproximación al concepto. Revista de Psiquiatría y Salud Mental, 3, 145-151.

RESILIENCIA Y ADULTOS MAYORES:

La resiliencia beneficia la longevidad de las personas.

Ayuda a las personas mayores a superar factores de riesgo como la soledad, la depresión, la enfermedad crónica, el duelo por la muerte de alguna persona próxima.

Normalmente se observa la resiliencia en personas espirituales, optimistas, con actitud positiva, con esperanza y sensación de autoeficacia, factores que sabemos que contribuyen a un mayor bienestar en la etapa de la vejez.